Lucha de Clases, Democracia, Marxismo, y Fabianismo
Pues reduciendo y resumiendo que con cada revolución estructural o tecnológica ha venido una revolución de superestructura en donde han cambiado las relaciones de poder social, jurídico, legislativo o de soberanía.
En esas relaciones de poder se han dado lo que ha se ha llamado clases sociales, basadas en militarismos, clericalismos y comercialismos. En dos de ellas esas clases se han establecido por estamentos y feudalismo, en donde las relaciones de poder era de nobles-súbditos (campesinado). En todas ellas se han dado las relaciones de poder amos-esclavos (convirtiendo los esclavos en mercancías). En definitiva las clases son relaciones de poder de unos sobre otros; en donde ese poder adquiere grados de poder legislativo, jurídico, soberano, social.
En el capitalismo se anulan los estamentos, se establece legalmente (quedan atavismos sociales, han habido vueltas atrás, la transformación son procesos extensos o lentos) dejar el militarismo y el clericalismo, y se establecen unos procesos democráticos, que van a tener un largo desarrollo, en donde queda por escrito establecido, compartir soberanía, en donde la sociedad adquiere el poder social o jurídico o legislativo (aparte de las normativas sociales propias de la sociedad civil que ya quedan constatadas).
Pero según Marx con un fallo, porque se sigue quedando el comercialismo (con la propiedad privada de los medios de producción y un comercio monetario especulativo, en donde se compra para vender y en ese vender adquirir poder comercial, esto sin hablar de los atavismos militaristas y clericales, mafiosos).
Con el peligro de que por mucho que en el papel se establezcan mecanismos legales para compartir la soberanía. También se puede permitir que a través del poder comercial se siga manteniendo un poder normativo y social, que puede acabar en poder legislativo, más allá del poder democrático, o que incluso el mismo poder democrático permita legalmente este tipo de poder comercial, porque la mentalidad de la sociedad no considera socialmente, legalmente, jurídicamente ese cambio legislativo.
Así mediante el poder comercial se establecen normativas y leyes que mantienen estos privilegios de poder social, jurídico, legislativo, que mantienen las diferencias de clases, quedando en el capitalismo o comercialismo las clases burguesas o capitalistas (que compran trabajos y mercancías y venden mercancías para ganar poder comercial) y las clases proletarias (que sólo pueden vender su trabajo para adquirir mercancías para sobrevivir).
Claro que en este sistema las personas podían y pueden cambiar de clases, en realidad en todos los sistemas cualquier persona podía cambiar de clase, en los sistemas militaristas, se podía medrar socialmente o de clase a base de militarismos o de intrigas clericales y palaciegas (improbable y difícil, pero se podía medrar socialmente y de clases). En el comercialismo igualmente en esa competencia comercial, se puede medrar y pasar a ser clase burguesa y capitalista, (siendo igualmente muy difícil, es bastante menos improbable el medrar socialmente y cambiar de clase).
Y por lo tanto, Marx expone que eso de la democracia está muy bien, compartir soberanía, todos iguales ante la ley, que el poder jurídico o legislativo sea ejercido entre todos a través de representantes, que se establezca un poder judicial que represente la ley (garantías judiciales y seguridad jurídica), que se establezca un poder público (ejecutivo-estatal). Todo ello a Marx le parece muy bien; le parece muy bien el liberalismo democrático, la emancipación de las personas, el fin de los estamentos, la soberanía compartida entre todos.
Pero señala que hay un problema entre eso y el poder comercial o comercialismo o capitalismo que se mantiene.
Porque entre otras señala, que si la democracia empezara a legislar leyes que fueran contra esos privilegios de clase (privilegios de la clase clase capitalista frente a la clase proletaria), entonces la clase capitalista empezaría a conspirar contra la democracia y volvería hacia militarismos para que estos mantengan su poder comercial y privilegios, todo ello usando sus medios de comunicación para conseguir aprobación de relevancias sociales, militares y clericales que cambiaran la democracia por otros sistemas más afines a mantener sus poderes y privilegios comerciales.
También señala que aunque se mantuviera la democracia, si ésta no entra a juzgar o debatir sobre el poder normativo que da el poder comercial, entonces la democracia no legislaría o no regularía o no entraría sobre los tratos o contratos o normativas sociales que se darían desde el poder comercial (que desde el punto de vista del poder comercial son tratos o contratos morales (no inmorales) o permisibles en donde no debe de entrar la sociedad o la ley en defensa de libertades -liberalismo comercial-), en donde igualmente están normativizando sobre comportamientos en los que pueden tener imposiciones normativas o comerciales, que se intentan pasar por moralidad cuando estarían atacando o atentando contra libertades o moralidades y por lo tanto son leyes o normativas que podrían ser inmorales; y es por esto que no se querría que entrara en ellos el poder democrático para que no pudieran impedir esos atentados contra las libertades (si está así lo considerara), o querrían mentalizar a la mayoría de que sus comportamientos son morales y que la democracia les dejara hacer en estas normatividades comerciales o sociales.
Diciendo así que existe un problema entre capitalismo y democracia, porque el capitalismo mantiene un poder comercial entrando en una deriva de poder comercial que igualmente genera una diferencia de clases que puede ser análogo al poder feudal o nobiliario, generando así una relación de poder entre capitalista-proletario.
A partir de aquí se establecen dos posturas, una en que se considera que la democracia siendo consciente de ello, no deroga el capitalismo, pero lo frena, lo modera, lo reforma; mientras se intenta por vías civiles, pacíficas, liberales y democráticas, el ir convenciendo a la gente de ir abandonando la competencia tanto militar como comercial¹. El ir ponderando los principios humanistas del liberalismo democrático para superar tanto los militarismos como los comercialismos, dejando funcionar el capitalismo.
Y otra que considera que mientras haya capitalismo se va a mantener este problema; llegando al extremo de considerar que lo que hay que hacer es un militarismo antidemocrático para establecer un sistema no capitalista, para convencer a la sociedad mediante experiencia directa de la mejora y luego ya implantar una democracia, en donde gracias a las mejoras del sistema (mejor o superior al capitalismo) el poder público (ejecutivo-estatal) quedaría muy minimizado por no decir derogado (y se llegaría al final de la historia).
El problema de ésta última es que no ha funcionado. Siempre han acabado en sistemas improductivos, y en sistemas totalitarios y militaristas, en sistemas con comercialismos estatales con poderes sociales, jurídicos, legislativos, normativos de unos pocos privilegiados, que siempre han sido peores que los sistemas que dejaron la democracia aún aceptando el capitalismo.
Esto pasa porque los sistemas democráticos se basaron (aunque a veces se olvida y esto es un problema) en no fiarse del ser humano y su voluntad competitiva o de competencia militar y comercial para competir por el poder social, legislativo, jurídico, normativo por encima de los valores democráticos de liberalidad democrática, libertades y derechos, civilidad, emancipación y libertades materiales (libertad real de tener cubiertas las necesidades y tener tiempo libre).
Mientras que estos sistemas que querían acabar con el capitalismo a cualquier precio confiaban en que el ser humano es así porque decía Marx que estos es así por motivos de superestructura y de sus estructuras, y que si estas cambiaban entonces el ser humano cambiaría y abandonaría estos atavismos, y resurgiría una posibilidad de una democracia utópica o paradisíaca sin los problemas del capitalismo. Generando entonces un ideal que justificaba cualquier aberración en el aquí y en el ahora. Sin tener tampoco en cuenta que el ser humano necesita también de incentivos personales para mejorar la productividad, tal que si esas mejoras de productividad no terminan igualmente beneficiando a quienes aportan esas mejoras de productividad, entonces se va a producir una merma de personas incentivadas en mejorar la productividad, y eso es un factor importante para generar sistemas improductivos.
1.- No confundir la competencia de poder comercial. Con la productividad comercial, científica y tecnológica. Se puede mejorar la productividad, la tecnología y la ciencia queriendo obtener por ello una mejora de las condiciones de la vida porque se ha aportado riqueza a toda la sociedad, se ha mejorado la eficiencia, verdadera economía, ecología y sostenibilidad en donde se ha conseguido una mayor producción entregando menos energías, y se quiere una parte de esas riquezas aportadas para todos, sin querer por ello tener poder social, jurídico, legislativo, normativo y sin querer por ello torcer la democracia, e incluso aceptar que algunos de tus comportamientos que pensabas como morales o aceptables se han considerado y por ello legislado como intentos de normativizar desde un poder comercial atentados contra libertades morales de los demás, y por lo tanto asumir el cambio sin querer ninguna consideración de ser mejor que los demás o el reconocimiento social de que se debe de estar en una posición dominante o de poder social o jurídico o legislativo o normativo privilegiada o por encima de los demás.
Es por esto, que la solución primera me parece más acertada, más asentada en conseguir progresos sociales, científicos, tecnológicos, productivos, desde la libertad y la democracia. Sabiendo que el capitalismo tiene un peligro de poder comercial antidemocrático (comercialismo), como los sistemas militaristas y clericales, pero que tampoco podemos olvidar sus partes positivas para mejorar la productividad y riqueza total. Recordando que riqueza no es tener más dinero (el dinero es una herramienta). Riqueza es conseguir tener cubiertas las necesidades humanas mientras se es más eficiente, sostenible y ecológico en conseguirlas, entregando menos energías y consiguiendo lo mismo o más (nutrición, sanidad, vivienda, higiene, confort, vestimenta, formación, educación, cultura, seguridad, justicia, espacios sociales, comunicativas, productivas, comunidades de ocios, aficiones, artes, juegos, familia, amigos, entretenimientos).
Y mientras se expone la mentalidad de que las sociedades humanas no se deben de tratar por el deseo de estar en posiciones dominantes sobre los demás, posiciones militaristas, clericales, comerciales que te den un poder social, jurídico, legislativo, normativo por encima del poder democrático, en donde se sea más que los demás. Sin que esto sea ápice para no tener que reconocer que si se ha aportado más a la productividad y riqueza de todos es de justicia que entonces tenga que llevarse una mejor parte de esa riqueza aportada para el beneficio de todos.
Y claro que esto no es perfecto, no todo el mundo está convencido, no todo el mundo está convencido de la liberalidad democrática (que recuerdo que Marx si estaba convencida de ella, Marx parte de la democracia y finaliza en la democracia), no todo el mundo está convencido de la igualdad ante la ley, de la conveniencia de la cohesión social, y claro que hay quienes se creen que todo esto es un juego de poder y compite militarmente, clericalmente o comercialmente para ser poderoso e ir contra la democracia (república) y obtener así un poder social, normativo, jurídico, legislativo desde su poder comercial o militar o clerical y considerarse así mejor que los demás.
Pero sí, hasta el momento, la democracia es el menos malo de los sistemas conocidos. Aunque parece que cada vez lo conoce menos gente, que no ha aprendido el porqué de la democracia (no como lo que diga la mayoría, la mayoría puede decidirse por militarismos, clericalismos, comercialismos, totalitarismos), sino como lo que diga la mayoría partiendo desde fundamentos de libertad y liberalidad democrática.
Etiquetas: democracia, jurídico, marxismo, Política