domingo, 26 de agosto de 2007

La política antiterrorista del PSOE

EL MENSAJE

Según los expertos de la psicología -desgraciadamente- el 70% aproximado de lo que recibe el receptor de un mensaje es el tono, continente, formas o maneras en que le ha llegado: si el tono era amenazante, insultante, grosero, feo, bonito, suave, con estima, etc. siempre dependiendo de los medios por donde viaja el mensaje y el nivel de inteligencia del receptor; y es el otro 30% restante lo que llega del contenido del mensaje, lo importante, la idea, el argumento, acuerdos, etc. -Yo creo que esto es así porque mayoritariamente la gente nunca dice nada importante, en esas circusntancias es más importante el tono de lo que se dice, que lo que se dice.- Pero en cuestiones importantes, negociaciones empresariales, leyes, juicios, ciencia, cultura, etc., como es de Perogrullo, es más importante el concepto que debe quedar claro sobre las formas o maneras que no tienen ninguna importancia. Como ya he dicho desgraciadamente la gente se queda más con las formas que con los contenidos, según estudios psiclógicos.

LA TORTILLA ESPAÑOLA

Qué tiene que ver todo el párrafo anterior con la política, vamos a verlo.

El PSOE y el PP, es decir los que han formado gobierno sobre España, le han intentado vender siempre la misma tortilla a ETA, el contenido de los acuerdos propuestos por los dos partidos han sido significativamente los mismos: (acercamiento de presos, mejora de las penas, un mejor tratamiento ante la normalización política y social hacia los partidos independentistas no violentos, respeto hacia la constitución y legislación española dentro del marco de la democracia y la libertad).

Los dos han vendido en su negociaciones significativamente, legalmente, y concretamente a efectos prácticos la misma tortilla de patatas española. Por qué entonces podría haber funcionado esta vez y ETA se hubiera comido la tortilla. Porque el PP le entregaba la tortilla con mala cara e imponiendo la tortilla y el PSOE le entregaba la tortilla con buena cara, consiguiendo que la ingestión de la misma se hiciera sin imposiciones, desde el mismo convecimiento de querer de verdad comerse la misma tortilla.

El PSOE tenía la opurtunidad perfecta como ya he dicho gracias al trabajo de todos los partidos y gobiernos hasta entonces de ponerle la tortilla en bandeja a ETA, parecía que esta vez se la iba a comer con gusto. Pero tuvo que aparecer la cara más envidiosa, desleal, electoralista y repugnante del PP y desbarajustar la situación creando falsas y falaces alarmas sobre el contenido de la tortilla para quitarle esa envidiable posición con la que salía el gobierno socialista en la entrega de la tortilla, le puso la zancadilla, y puso todos sus medios en destruir la tortilla y la mesa de la cena, destruyendo todo lo que eso hubiera conllevado electoralmente de ventaja al PSOE.

¿Hubiera podido ser el final de ETA? Eso no se sabe; el gobierno ni siquiera tuvo la oportunidad de demostrar lo buen cocinero que fuera por sus maneras de presentar el plato ante el impasivo y repugnante comensal. El PP enrarizando el ambiente ni siquiera le dejó conseguir que se puedieran citar cocinero y comensal y que este al final comiera de una sana, democrática, legal y constitucional tortilla española. A lo mejor no lo hubiera conseguido y ETA hubiera repugnado la tortilla, pero si se la hubiera comido se habría acabado con la muy grave violencia vasca. Gracias al PP y a última instancia por la cobardía del PSOE que veía como calaba el demagógico y falaz discurso del PP en la sociedad española nunca sabremos la calidad de los cocineros socialistas preparando y entregando al peor comensal una tortilla española.